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Artesanía de Toledo. Alfarería

Artesanía

Bordados

   El bordado es una manifestación artística de tipo suntuario, realizada en Toledo desde la antigüedad. En un gran número de excavaciones de la provincia de Toledo, se han encontrado agujas y restos de fibras que así lo avalan. Si bien, a partir del siglo XVI, su producción se hace más intensiva.

   Las labores caseras, fueron las primeras manifestaciones de este "arte", cultivado y mantenido durante siglos, sobre todo, por el gusto popular.

   Aunque en el transcurso de los tiempos, ha experimentado múltiples innovaciones, bien técnicas, bien en sus variantes decorativas, el "bordado toledano" ha sabido mantener sus características más peculiares.

   Existen, al igual que ocurre con la cerámica, dos tipos de manifestaciones, "los eruditos" y "los populares"; clasificándose de esta manera por motivos de su utilización, su riqueza de materiales y las técnicas empleadas en su ejecución.

   Los "bordados eruditos" son las labores artísticas cultas, en las que los tejidos y los elementos de bordado son de gran riqueza y suntuosidad, habiendo seguido su ornamentación una constante evolución, en función de las modas y formas artísticas de cada época. Este tipo de bordado ha venido siendo tradicionalmente realizado con fines religiosos y cortesanos.

   El "bordado popular", por el contrario, ha cumplido básicamente tres funciones de uso: adorno personal, adorno del hogar y ornatos rituales.

   Las materias primas utilizadas para la elaboración de bordados son: una base de lienzo, paños de lana o seda, si bien, en la actualidad, también se emplean otros tipos de textiles como los tergales y panamás. Este último es un derivado del tafetán con un remitido de sarga, cuya textura es más gruesa.

   Para la decoración se utilizan; estambre de lana, hilo o hilo o hebra de seda, hilo de oro o plata, lentejuelas, aljofar o azabache; siempre en función al tipo de bordado a realizar.

   Los bordados en la provincia de Toledo, se realizan tradicionalmente en diversos estilos y puntos técnicos, siendo los más característicos: "los deshilados", "de tejidillo", "a hilos contados", "a dibujo", "al pasado" y "de pedrerías".

   El "deshilado" es un tipo de labor que se realiza en telas blancas de lienzo, sacando hilos y formando huecos o calados, que posteriormente se "labran" con la aguja, utilizando hebras de la misma calidad que el tejido, según el gusto de quien lo trabaja o guiándose de modelos tradicionales.

  

   En el "deshilado" los puntos que se ejecutan son: "pasado", "zurcido", "cristillo" y "nudo".

   El punto de "pasado", consiste en ir pasando de agujero en agujero, con la aguja, como pasando y así de esta manera se va ejecutando el dibujo. Se pasa hasta llenar el agujero y siempre hacia una parte.

   En el punto de "zurcido", se pasa dos veces para un lado y dos para otro, cruzándose y repitiendo la operación hasta rellenar el agujero.

   El de "cristillo", es el punto que consiste en hilvanar y luego ir cerrando el agujero.

   El denominado "nudo" es muy parecido al cristillo, rematando siempre al final con un nudo.

   Es quizá este tipo de punto el más laborioso, pues al ejecutar este tipo de labor no se puede correr, al tener que ir de agujero en agujero y con cada puntada un nudo.

   El "deshilado" es un tipo de labor muy característico de Lagartera y de las poblaciones que conforman la denominada "Campana. de Oropesa", así como la mayoría de las poblaciones de la comarca de la Jara y los Montes de Toledo.

   En los deshilados deberemos distinguir dos tipos: los "deshilados encajes" y los "deshilados bordados". El "deshilado de encaje", es aquél en el que el número de hilos sacados ocupa la casi totalidad de la superficie a bordar, alcanzando el efecto de verdaderos encajes. Los "deshilados bordados" son aquellos en los que el número de hilos sacados no sobrepasa el cincuenta por ciento de la superficie a bordar.

   Los colores empleados con mayor asiduidad en las labores de¡ deshilado, varían en función de las prendas a realizar; siendo los más comunes los de blanco sobre blanco o crudo y gris sobre blanco, aunque también se ejecutan labores polícromas.

   La producción fundamental son mantelerías y paños de adorno, siendo igualmente de gran finura y riqueza las labores ejecutadas en prendas de vestir.

   Los motivos decorativos más característicos ejecutados en las franjas de los bordados llamados "lagarteranos" son: "el cardo", "la gilda", "las medias lunas", "los picos y orejas". Composiciones como hemos dicho constituidas en franjas o muestras ilimitadas en todas las direcciones sobre esquema de cuadricula marcado por las "revilcas" o cenefillas estrechas. Todos ellos realizados en diferentes medidas y puntos técnicos.

   El bordado de "tejidillo" es el tipo de bordado conocido habitualmente, como "bordado navalqueño", siendo su técnica la del entretejido o zurcido con claras raíces orientales, especialmente coptas. Este es un tipo de bordado muy delicado que se ejecuta por el revés del tejido para que el dibujo quede hacia el exterior, con el fin de homogeneizar su decoración y hacerla más vistosa.

   Sus diseños son muy variados, siguiendo habitualmente esquemas geométricos -meandros, rombos-, siendo muy parecidos a los que se realizan en Israel, Siria, Persia o en el Norte de África.

   Este tipo de labor se ha ejecutado habitualmente en la producción de ropa interior. camisas, camisones y las famosas "gorgueras" bordadas en negro.

   Los otros tipos de bordados en función de su técnica son los de "hilos contados", en el que se emplean para conseguir el punto real una combinación de puntos: "pespunte", "punto de cruz", "punto al pasado", "de cuadros", "de festón" y "cadenetas".

   En el "bordado a dibujo" sólo se utilizan dos tipos de puntos "de cadeneta" y "de pasado".

   Los dibujos ejecutados en estos bordados son habitualmente monocromos, para la ropa interior y polícromos para el resto. Siendo los colores más característicos rojos, azules, amarillos, marrones, malvas y verdes.

   Estos bordados polícromos serán: "de tintas planas", cuando los hilos o materias coloreadas se emplean únicamente por yuxtaposición; "de matiz", cuando el artesano ejecuta los motivos con una gran profusión de hilos de una misma tonalidad en distintas gamas, para así conseguir los matices.

   Dibujos de flores, geométricos, de tradición mudéjar, volutas celtas, temas orientales., frutos secos, motivos renacentistas, visigodos, platerescos; todos ellos ejecutados con una técnica muy cuidada, a través de la cual consiguen los artesanos importantes filigranas miniaturistas. Trabajo en el que, como nos decía Pepita Alia, en Lagartera, "en el momento que cuentas el tiempo, pierdes la gracia y el amor por la labor".

   El denominado "bordado de pedrerías" es el que se ejecuta utilizando hilo o canutillo de oro o plata, lentejuelas, aljofar o azabache en combinación con hilos de seda; de este tipo de bordado nos ocupamos en el apartado de Trajes Regionales.

   En la provincia de Toledo, por tanto, podemos diferenciar básicamente cuatro corrientes en la relación de "bordados populares", las cuales las encontramos nucleadas alrededor de cuatro poblaciones: Lagartera, Navalcán, Oropesa y Talavera.

   En estas poblaciones, mantienen un alto nivel de producción de sus típicos bordados, dando trabajo a poblaciones de su entorno, pues en los últimos años ha aparecido una figura en la cadena comercial del bordado, denominada "recogedores", que encargan a muchos artesanos las labores que ellos posteriormente comercializan, aprovisionándolos incluso de la materia prima y los modelos a realizar.

   Aunque las técnicas empleadas en cada uno de estos centros son las mismas, las diferencias en su producción son notables, ya que cada uno sigue unos modelos y una línea característica.

   La producción de Lagartera es quizás de todas, la que más proyección y reconocimiento internacional ha alcanzado; sobre todo en sus series renacentistas, sus diseños medievales propios de la rejería y las series de frutos.

   En Oropesa, destacan las series de motivos visigodos y bizantinos, combinados con otros platerescos, los modelos florales del siglo XVIII, de indudable influencia francesa y las series chinescas; igualmente en Oropesa se ejecutan las series de imitación a las típicas de Lagartera, aunque con una mayor profusión de color.

   En Talavera, el bordado es casi un reflejo de la producción de Lagartera, pero tiene sus series más características en aquéllas basadas en su tradicional cerámica de los siglos XVII y XVIII, así como en las producciones del siglo XVIII de su Real Fábrica de Sedas.

   El bordado de Navalcán, es quizá el que conserva las raíces más antiguas de todos los bordados toledanos, pudiéndosele identificar con el punto de "Almorafán" o "Alinoxafán".

   Tras nuestro recorrido por esta zona de la provincia de Toledo, podemos afirmar que el bordado no es simplemente una ocupación femenina, sino una industria artesana, de gran capacidad de producción, que ha sabido mantener las más puras tradiciones textiles de nuestra provincia y que en la actualidad tiene una gran preocupación por introducir nuevos diseños en su producción y conseguir adaptar sus técnicas a otros tipos de creaciones.

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